Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido. Parecía intuir que el destino ponía en su mano la posibilidad de pasar a la historia. Y parecía renunciar.
El mayoral comenzaba a impacientarse. Sus hombres estaban quedando en ridículo delante de aquel empresario, que ya no disimulaba sus risas ante la incapacidad demostrada para encerrar al astado. Mientras, otro toro se había ido acercando mansamente, introduciéndose en los corrales. Al percatarse, el empresario preguntó:
─Y ese, ¿cómo se llama?
─¿Ese...? Islero. Pero no es toro para tan importante plaza.
─Me vale. No tengo todo el día.
Y, rápidamente, se introdujo en el coche diciendo:
─¡Niño, tira pa' Linares!
Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


2 comentarios:
Para mayor “inri”, Islero no se llamaba Islero: vivió en la dehesa tres años corridos, con el nombre de “Comunista”. Por razones obvias, no se podía lidiar, con ese nombre, en el año 1947 y se lo cambiaron, ya en los corrales de Linares. E Islero, no le correspondió a Manolete en el sorteo, sino al espada que encabezaba el cartel: Gitanillo de Triana. Camará se lo cambió y ofreció a Dominguín padre, hacer lo propio con el otro toro “del gitano”.
Extraido de : http://torosconfuerza.blogspot.com/2007/07/la-cita-de-linares.html
El relato, sobresaliente alto. Un saludo.
Muchas gracias por aclararme los pormenores del "asunto". Y me alegro de que te haya gustado.
Publicar un comentario en la entrada