Microrrelatos veraniegos (Diciembre)

miércoles 30 de julio de 2008

"De momento, voy a ir llenando la piscina hinchable. Tú ve preparando los bocadillos para que se cebe el niño", piensa el hombre mientras espera a que se llene el recipiente. Después mira a su hijo, una bola de diez años que se pasa el día comiendo. "Encima le ponemos piscina", murmura irritado. Sin pensarlo, coge la aguja, la clava y ve como se vacía lentamente emitiendo un silbido estridente, arrugándose como un fantasma abducido por sí mismo. "¡Ya está llena la piscina, qué bien!", exclama la mujer. "¿Dónde está el niño?", añade. "Ni idea", responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado.

Autor: Claudia Munáiz 

Microrrelatos veraniegos (Noviembre)

miércoles 23 de julio de 2008

─No, así es el infierno.
─Pues no me gusta. Me casé contigo para ser feliz no para terminar en el infierno. ¿Estás seguro que no podemos meter un ventilador?
─Segurísimo, aquí se viene a pasarlo mal.
─Pues yo con el calor no puedo, bien lo sabes, que no sé de qué han servido estos cuarenta años juntos. ¡Al final me voy a morir de un sofoco!
─Pero mi vida, ¿no te das cuenta?, si estamos en el infierno es porque ya estamos...
─Calla, calla, déjate de monsergas. Diles a estos señores que o nos dejan meter un ventilador o yo me vuelvo con tu madre.

Autor: Julián García

Microrrelatos veraniegos (Octubre)

miércoles 16 de julio de 2008

En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. Mi novio giró sobre los talones hasta que su espalda se recortó sobre la ventana. Su madre se miraba la manicura francesa mientras su padre buscaba una inexistente mota de polvo en los zapatos charolados. Mi madre gimoteaba bajito y mi padre parecía a punto de estallar, pero yo lo impedí.
─Vámonos, aquí ya no nos une nada ─mentí.
Salí con las manos tranquilizadoras sobre el run run de mi regazo. Aquel sería el primer gesto maternal consciente que recuerdo.

Autor: Víctor González Izquierdo

Microrrelatos veraniegos (Septiembre)

miércoles 9 de julio de 2008

"Lo siento. Hicimos lo que pudimos. Esta muerto". No hay un solo día que no recuerde las palabras resignadas del médico. La vida es tan frágil y secundaria, como los hilos blancos que tienen los trajes, recién salidos de la tienda. Como una barra de incienso que se va convirtiendo, lentamente, en ceniza y cae, de repente, cansada de aguantar su propio peso. Lo peor es la sensación de impotencia. El dolor provocado por no llegar a tiempo. No sé si os pasa, pero yo nunca logro evitar que los restos de ceniza manchen la madera del mueble del comedor.


Autor: Raúl Gil Benito

Cerrado por vacaciones

domingo 6 de julio de 2008

Pues si, en verano cierro el chiringuito. Siempre lo hago.
Y la cuestión es muy sencilla, me quedo sin internet.

Me he vuelvo del piso de estudiantes para Valverde y aquí no pienso poner internet.
Es más, ya estoy en el pueblo desde hace una semana, pero para amenizar algo el verano he dejado programados algunos microrrelatos que han ido apareciendo en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser.
También tenéis los enlaces a las galerías de fotos y los videos de youtube justo debajo de la cabecera del blog.

Yo me imagino que volveré en Octubre de nuevo. Quizás algún día en verano escriba algo pero es poco probable.

Saludos!

Mil días

jueves 3 de julio de 2008

Hoy hace mil días que besé por primera vez a la persona más maravillosa, más hermosa y más importante de las que se han cruzado en mi vida.

Hace mil días descubrí, casi por azar, a la persona que me hizo volver a creer en el amor, a volver a creer que las utopías se pueden hacer realidad, que los sueños hay veces que si se cumplen.
Volver a creer que junto a la persona que amas la vida cobra sentido y los sueños que hasta ese momento eran patrimonio personal, se convierten en sueños compartidos, en realidades compartidas.

No ha pasado ni un solo día de esos mil en los que ni mi corazón ni mi cabeza estuviesen con ella, ni ha pasado ni un solo día en que no me haya preguntado ¿cómo alguien como yo ha podido ser tan afortunado?, ni tan siquiera un solo día en los que no haya ansiado estar a su lado, estar en sus brazos, estar en su corazón.
Mil días en los cuales, cada día de los que pasaba me sentía más y más cerca de ella.
En los que poco a poco fui descubriendo a aquella persona tan bella que tenía delante, aquella persona de ojos negros y sonrisa permanente era quien más me importaba de este mundo, la quería, algo tan simple y tan complejo a la vez, pero lo mejor no era que yo la quisiera, lo mejor era que ella también me quería.

Hoy hace mil días que me siento especial por tenerla a mi lado...
Hoy hace mil días que puedo decir que soy feliz...

Y es que como dijo Joan Manuel Serrat en alguna ocasión: “En esta vida hemos venido a querer y a que nos quieran” y con ella, mi anhelo está más que cumplido.


¡Te quiero, guapa!
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