El negocio del momento es alquilar un buque petrolero.
Después de cargarlo con unos dos millones de barriles de crudo comprados hoy a 40 dólares cada uno, hay que aparcarlo en una costa tranquila, alejada de los piratas (un puerto sería más seguro, pero hay que pagar derechos de muelle), o ponerlo a dar la vuelta al mundo hasta que llegue el mes de diciembre.
Si el mercado de futuros no engaña, al final de este año el barril costará 61 dólares. Son 21 dólares por barril. 42 millones de dólares de ganancia.
En estos momentos, al menos 25 superpetroleros han sido contratados con este fin. La compañía noruega
Frontline, que maneja unos 50 de estos buques, ha informado que a finales de este mes ya podría tener alquilados 30 de sus superpetroleros.
Según el
Times de Londres, Royal Dutch Shell ya habría alquilado al menos cuatro buques. British Petroleum, uno, y el grupo norteamericano Koch, otro.
Alquilar un superpetrolero de lujo cuesta 53.000 dólares diarios. Eso incluye la tripulación y los seguros.
Grosso modo, si hay que alquilarlo 300 días nos saldrá por unos 15.900.000 dólares. Eso nos deja 26 millones de dólares libres de polvo y paja.
Nuestro beneficio podría mejorar si racaneamos con el alquiler (al final son 300 días de rendimiento asegurados), si prescindimos de tripulación o si nos ahorramos los seguros. Más ganancias, pero más riesgo.
El precio del petróleo se hundió en el segundo semestre del año pasado después de tocar en julio el valor récord de 147,27 dólares por barril. El día 13 el Brent cotizaba a 44 dólares el barril y el West Texas a un poco menos de 36 dólares. Cada dólar que baja son dos millones más de beneficio en nuestro superpetrolero.
Noticia via: El Mundo.